Siéntate derecho donde quiera que estés.
No cruces las piernas, pon las manos en tu regazo
y los pies bien plantados en el piso.
Baja la vista en un ángulo de 45 grados
y elije un punto en el suelo en el cual concentrarte.
Respira profundamente en silencio.
Cuenta las respiraciones del 1 al 10 una y otra vez.
Goza la sensación.
Cuando te vayas a la deriva y pierdas la cuenta de tus respiraciones, sonríete y vuelve a empezar.
Gracias a Jose Luis Diaz Rivera Rodriguez